domingo, 19 de junio de 2011

FFutbol (:


Es una evidencia que Bojan Krkic está triste. Se le nota en la cara, se percibe al oirlo hablar y canta que Luis Milla no lo hiciera jugar ni un minuto en un partido clave para España en el Europeo sub-21. El mismo chaval que declinó la convocatoria de Luis Aragonés para la Eurocopa 2008, tres años después no es ni titular con la Rojita. Algo no cuadra.
Vaya por delante que Bojan tiene 20 años, sólo 20 años. Vale la pena recordarlo y subrayarlo porque es el dato clave para intentar entender por qué Bojan no es, de momento, lo que parecía que iba a ser. Empiecen a buscar futbolistas que, con 20 añitos, hayan jugado tantos partidos en la élite como Bojan, hayan marcado tantos goles y tengan su palmarés. Poquitos encontrarán. Sin tener continuidad, él ha conseguido unos registros magníficos y, nada más y nada menos, que en un club como el Barça, algo que tiene más incovenientes que ventajas siendo delantero centro y habiendo salido de la casa. Su precipitada aparición en el primer equipo, con 16 años no le hizo ningún bien a un chaval que siempre fue precoz. Bojan está siendo víctima de esa extraordinaria precocidad. Él mismo, su entorno, la prensa, todos, generamos demasiadas expectativas alrededor suyo y no le dejamos madurar ni como futbolista ni como persona. Y en ese tránsito parece que anda aún Bojan. No se lo ha puesto fácil nadie, ni alguno de sus primeros compañeros, ni una parte de la afición que se ha cebado cruelmente con él, ni el mismo Guardiola, que aunque le ha dado muchas oportunidades, nunca ha acabado de creer en 'Lo Petit'. No hacerlo jugar ni un segundo en Roma ni en Wembley  fue un duro golpe anímico para el joven. El problema de Bojan en el Barça ha sido múltiple: físico, de confianza y de competencia (Messi, Villa, Pedro, Eto'o, Ibra…). Solo al final de la temporada 2009-10 pareció haber encontrado el camino supliendo a Ibra y marcando goles que valieron una Liga. Fue un bonito espejismo, pero luego llegó Villa y... otra temporada gloriosa al canto.
Supongo que Bojan está triste porque es consciente que su etapa en el Barça se está acabando, veremos si de manera definitiva o provisional. La Roma de Luis Enrique lo quiere y no me imagino un destino más confortable para el de Linyola. Lucho lo conoce, lo mimará, le subirá la autoestima y Bojan se hartará de meter goles. Como siempre. Sea en Italia o donde sea, lo que más necesita Bojan Krkic es jugar. Y, sobre todo, recuperar la sonrisa. Con 20 años, con talento, con gol, siendo rico, guapo y futbolista, es un pecado estar triste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario